Tarde o temprano todo se sabe, pero claro, a veces puede ser muy tarde. La cuestión es que con las elecciones de por medio, era evidente que los datos reales de la marcha del país no podían salir a luz. Ahora, a medida que va pasando el tiempo, nos van salpicando con informaciones que confirman nuestras sospechas -léase lo que vivimos (padecemos) a diario-y el discurso parece ajustarse más a la realidad. Pero ¿cuál es la realidad y qué sabemos de ella? La pregunta es inevitable por la desconfianza que surge de escuchar un día una cosa, y saber que al otro el discurso no puede ser opuesto. Lo que implica saberse desinformado, o al menos conocer bastante menos de lo que sería saludable, para afrontar el presente y prepararse para el futuro.
La cuestión es que políticamente hablando, cada parte tiene su propia versión de los hechos, y a pesar de que en algunos matices hay coincidencia, el diagnóstico y pronóstico parecen de países diferentes. Eso crea mayor incertidumbre, y también falsas expectativas.
Hoy conversaba con un compañero de trabajo y parecía estar ajeno a la seriedad (en mi opinión claro) del tema económico. Intercambiando ideas con otros, daban la impresión de estar tranquilos, o al menos no querer saber. Entonces me pregunto ¿Qué es mejor, saber o no saber?
Para mí la respuesta es clara, quiero saber y cuánto más, mejor. Quiero tener la información que me permita decidir adecuadamente, y no cometer errores que en algunos casos se pueden pagar muy caros. Existen infinidad de situaciones a nivel familiar, personal y laboral, que pueden tener un curso distinto, si la inercia de las cosas va en un sentido, pero contamos con el dato que nos permite anticipar o acompañar esa inercia, y adecuarnos a la situación, evitándola, sobrellevándola o salvándola.
Por eso, como dicen, es bueno escuchar las “dos campanas”, y en esa búsqueda llegué hasta el blog de Roberto Centeno, donde se abordan cuestiones referentes a la economía. Allí encontré artículos interesantes como “En caída libre“, o “Pero, a qué clase de recesión nos enfrentamos“, donde uno puede tener un panorama más amplio acerca de lo que está sucediendo, que parece ser poca cosa si tomamos en cuenta lo que se nos dice desde el gobierno, donde parecen estar más preocupados por no alarmar a la gente, que por informarla, como sería de responsabilidad.
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